La pérdida auditiva relacionada con la edad suele avanzar poco a poco y se nota primero en conversaciones en ruido; detectarla y tratarla a tiempo puede mejorar la comunicación y la seguridad.

La presbiacusia suele “empezar” por los sonidos agudos: se oyen las voces, pero se pierden consonantes y matices, sobre todo en bares, reuniones o con la TV. En mayores de 65, el “cansancio” tras conversaciones, la necesidad de subir el volumen o evitar planes sociales pueden ser señales de alerta, no solo “cosas de la edad”.

Los audífonos pueden ayudar cuando están bien adaptados y con seguimiento: la clave es personalizar, ajustar y entrenar el uso, no “ponérselos y ya”.

En el desarrollo de este informe ha participado el centro audiológico Gran Vía, catalogado como uno de los centros referentes de Bilbao al pertenecer al Top 10 de los mejores centros auditivos de Bilbao, selección realizada por la plataforma audiológica GEA a través de La Guía del Audífono, el comparador oficial de centros auditivos y audífonos.

20 de enero de 2026.- Con el paso de los años, es habitual que el oído pierda sensibilidad de forma gradual. El problema es que la pérdida no siempre se percibe como “no oigo”: muchas personas describen que “oyen, pero no entienden”, especialmente cuando hay ruido de fondo o hablan varias personas a la vez. En mayores de 65, esta dificultad puede traducirse en más esfuerzo mental, fatiga, malentendidos y, a veces, aislamiento social.

Lo que suele estar detrás

La causa más frecuente es la presbiacusia (pérdida auditiva asociada a la edad), que suele afectar primero a frecuencias agudas. Por eso, cuesta más distinguir consonantes como s, f, t o ch, que son claves para comprender palabras, aunque el volumen “parezca suficiente”.

Además, a partir de cierta edad pueden sumarse otros factores que conviene descartar o controlar:

-Tapón de cerumen o problemas del conducto auditivo (a veces el origen es reversible).

-Exposición a ruido acumulada (trabajo, ocio, herramientas, música).

-Enfermedades crónicas que pueden influir en la audición (por ejemplo, alteraciones vasculares).

-Medicación: algunos fármacos pueden afectar la audición o el equilibrio en determinados casos.

-Cambios en el procesamiento auditivo: el cerebro “rellena” peor la información cuando la señal llega degradada, especialmente en entornos complejos.

La consecuencia práctica es clara: el ruido de fondo se vuelve el gran enemigo. Un restaurante concurrido, una comida familiar o una llamada en manos libres pueden convertirse en un reto.

Señales de alerta

No todas las señales son evidentes. En mayores de 65 conviene prestar atención si aparece alguno de estos cambios (aunque sean intermitentes):

-Pedir que repitan con frecuencia (“¿cómo?”, “¿qué has dicho?”).

-Subir el volumen de la TV o del móvil más que el resto de la familia.

-Dificultad para seguir conversaciones en grupo o con mascarilla.

-Sensación de que “murmuran” o de que las personas “hablan bajo”.

-Evitar planes sociales por cansancio o frustración.

-Responder fuera de contexto o asentir por inercia.

-Zumbidos (acúfenos) o sensación de oído “taponado”.

Mayor irritabilidad o fatiga tras reuniones y conversaciones largas.

Un punto importante: compensar la pérdida leyendo labios es muy común. Si además hay problemas visuales, la comprensión puede empeorar mucho en poco tiempo.

Qué pueden aportar los audífonos (cuando están bien adaptados)

Los audífonos actuales pueden mejorar la audibilidad y la claridad en muchos casos, pero su eficacia depende de algo que a menudo se subestima: la adaptación profesional y el seguimiento.

Cuando el ajuste es correcto, pueden aportar:

-Mejor acceso al habla (especialmente consonantes) y mejor equilibrio entre ambos oídos.

-Gestión del ruido mediante micrófonos direccionales y algoritmos de reducción de ruido (sin “borrar” el entorno por completo).

-Programas personalizados según situaciones (casa, calle, restaurante, TV).

-Conectividad con teléfono/televisión (según modelo y necesidades), útil para llamadas y entretenimiento.

-Mejor confort al reducir el esfuerzo de “adivinar” palabras.

También conviene ajustar expectativas: los audífonos no devuelven una audición “como a los 20”, y el cerebro necesita tiempo de adaptación. Por eso, el proceso suele incluir pruebas, selección según estilo de vida, ajustes progresivos y, a veces, entrenamiento auditivo y pautas de comunicación en casa.

Recomendaciones prácticas

Para mayores de 65 y su entorno, estos hábitos ayudan a detectar antes el problema y a convivir mejor con él:

-No esperar a “estar muy mal”: cuanto antes se evalúe, más fácil suele ser la adaptación.

-Hacer una revisión auditiva si hay cambios en la comprensión, aunque el volumen parezca suficiente.

-Cuidar el contexto: en reuniones, bajar música de fondo, elegir mesas menos ruidosas, buena iluminación y hablar de frente.

-Pautas para familiares: vocalizar sin gritar, frases cortas, confirmar el tema (“hablamos de…”), reformular en vez de repetir igual.

-Revisar el oído externo: si hay sensación de tapón o bajón brusco, descartar cerumen u otras causas.

-Usar los audífonos a diario si están indicados: la constancia ayuda al cerebro a “reaprender” el sonido.

-Ajustes y mantenimiento: limpieza, revisión de domos/filtros, carga/pilas, y visitas de ajuste cuando cambien las necesidades.

-No olvidar la vista: una buena corrección visual puede mejorar mucho la comprensión al apoyar lectura labial y expresiones faciales.

Cuando consultar

Se recomienda pedir valoración audiológica (y, si procede, médica) especialmente si ocurre alguno de estos casos:

-Pérdida auditiva súbita o descenso brusco de audición (urgente).

Dolor intenso, supuración, fiebre o traumatismo.

-Mareos intensos, inestabilidad marcada o vértigo.

-Diferencia clara entre un oído y otro o acúfenos en un solo oído persistentes.

-Dificultades de comprensión que afectan a la vida diaria (seguridad, medicación, llamadas, vida social).

-Si los audífonos “no funcionan” como se esperaba: muchas veces requiere reajuste, no abandono.

Consejo de la Clínica Audiológica Gran Vía: Ante la duda, conviene revisar la audición con una evaluación completa: entender a tiempo qué está pasando permite tomar decisiones más informadas y reducir el esfuerzo en la comunicación diaria.

Para más información: www.guiadelaudifono.com

GRUPO AUDIOLÓGICO GEA

Jose Antonio Cortazar

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