Las úlceras por presión, también conocidas como escaras, siguen siendo una de las complicaciones más graves en personas con movilidad reducida. Aunque en la mayoría de los casos pueden prevenirse, el riesgo aumenta considerablemente cuando el paciente permanece sentado durante muchas horas al día.

La presión mantenida sobre determinadas zonas del cuerpo impide una correcta oxigenación de los tejidos. Si no se actúa a tiempo, puede producirse necrosis (muerte celular), dando lugar a lesiones profundas que en ocasiones evolucionan hacia infecciones graves.

¿Por qué aumenta el riesgo al estar sentado?

Cuando una persona permanece en sedestación prolongada, el peso del cuerpo se concentra principalmente sobre los isquiones, que son las prominencias óseas situadas en la parte inferior de la pelvis.

Si la presión no se redistribuye adecuadamente:

Se compromete el riego sanguíneo.

Los tejidos reciben menos oxígeno.

La piel se vuelve más vulnerable.

Puede iniciarse un proceso ulcerativo profundo.

A este factor hay que añadir otros elementos de riesgo frecuentes en personas con movilidad reducida, como la incontinencia (que mantiene la piel húmeda), la fricción, la desnutrición o la falta de cambios posturales.

Las zonas más afectadas suelen ser la región sacra (rabadilla) y los propios isquiones.

Medidas clave para prevenir las úlceras por presión

La prevención debe abordarse desde varias estrategias complementarias.

Cambios posturales frecuentes

Incluso en sedestación pueden realizarse pequeñas movilizaciones, como:

Inclinaciones laterales del tronco.

Flexión del tronco hacia delante.

Elevación del cuerpo apoyándose en los reposabrazos (si el paciente tiene fuerza suficiente).

Se recomienda realizar cambios de descarga cada 30–60 minutos para permitir la reoxigenación de los tejidos.

Control de la humedad y vigilancia de la piel

La piel debe mantenerse limpia y seca. Es importante revisar diariamente las zonas de apoyo para detectar enrojecimientos persistentes o cambios en la textura cutánea.

Uso de superficies especiales de redistribución de presión

Además de los cambios posturales, el uso de dispositivos específicos de alivio de presión es una medida fundamental en personas con riesgo elevado.

En este contexto, los cojines antiescaras diseñados para silla de ruedas o sillón permiten redistribuir el peso corporal, reducir la carga sobre los isquiones y minimizar el riesgo de lesión cutánea.

Existen diferentes materiales con distintos niveles de eficacia en función del riesgo del paciente:

Cojines de aire (máxima redistribución de presión).

Sistemas de flotación líquida o silicona.

Espuma viscoelástica de alta calidad.

La elección del material y del tipo de superficie debe realizarse en función del grado de movilidad y del riesgo clínico del paciente, ya que no todos los dispositivos ofrecen el mismo nivel de redistribución de presión. Existen diferentes tipos de cojines antiescaras adaptados a cada situación clínica, desde modelos de aire hasta sistemas de flotación líquida o espumas técnicas de alta densidad.

¿Existe ayuda pública para adquirir estos dispositivos?

En casos de riesgo elevado o cuando la úlcera ya está presente, determinados dispositivos pueden estar incluidos dentro de las prestaciones ortoprotésicas del sistema público de salud.

El procedimiento habitual requiere:

Prescripción por parte de un médico especialista.

Solicitud de ayuda ortoprotésica.

Presentación de factura de establecimiento sanitario autorizado.

Documentación identificativa y bancaria del paciente.

El plazo de resolución puede variar según la comunidad autónoma, aunque en la mayoría de los casos la ayuda se concede cuando existe indicación médica justificada.

La prevención es siempre la mejor herramienta

Las úlceras por presión no aparecen de un día para otro. Son el resultado de una presión mantenida y de la falta de medidas preventivas adecuadas.

Una combinación de cambios posturales, vigilancia cutánea y el uso de superficies especializadas puede reducir de forma significativa el riesgo, mejorando la calidad de vida de personas con movilidad reducida y facilitando el trabajo de cuidadores y profesionales sanitarios.