Francesc Ruiz Santos y Xavier Palacios Gubau presentaron en Málaga una estrategia desarrollada durante diez años que redujo un 93 % las emisiones en 2025 y mantiene el edificio sin emisiones operativas en lo que va de 2026.

La descarbonización de los edificios públicos es uno de los grandes retos de la transición energética. Los procedimientos administrativos, los plazos de contratación, las limitaciones presupuestarias y la complejidad de intervenir en instalaciones en funcionamiento pueden ralentizar su ejecución. Sin embargo, el caso del Institut Nacional d’Educació Física de Catalunya (INEFC) en Barcelona demuestra que es posible alcanzar resultados ambiciosos mediante una estrategia técnica sostenida en el tiempo.

Francesc Ruiz Santos, responsable de Régimen Interior del INEFC, y Xavier Palacios Gubau, director de Eficiencia Energética de SolarTradex, presentaron en el Congreso Internacional de Ingeniería Energética iENER’26, celebrado en Málaga, la ponencia “10 años hasta emisiones cero en INEFC Barcelona”.

La presentación expuso la transformación energética de un edificio público universitario de 22.000 m², con instalaciones deportivas, aulas, y 10.000m² de pistas exteriores y una actividad aproximada de 1.500 usuarios diarios. Los resultados acreditan que la eficiencia energética y la descarbonización también pueden materializarse en la Administración pública, pese a sus condicionantes y ritmos de ejecución.

Diez años de actuaciones y resultados medibles

El proceso comenzó en 2015 con la monitorización de los consumos y la realización de una auditoría energética. A partir de los datos obtenidos se estableció una hoja de ruta progresiva basada en la reducción de la demanda, el control de las instalaciones, la generación renovable y la electrificación de los sistemas térmicos.

En el punto de partida, el edificio registraba un consumo anual de 773.736 kWh de electricidad y 885.227 kWh de gas, con unas emisiones superiores a 350 toneladas de CO₂ al año.

Entre las actuaciones desarrolladas destacan la instalación de subcontadores energéticos, la sustitución de la iluminación exterior por tecnología LED, la implantación de un sistema de gestión técnica BMS, la generación fotovoltaica, la optimización de la acumulación de agua caliente sanitaria y la sustitución de las calderas por bombas de calor.

La estrategia ha permitido reducir un 17% el consumo eléctrico y alcanzar un 20% de autonomía energética mediante generación fotovoltaica. Esta evolución se ha producido pese a la incorporación de nuevas demandas eléctricas, como los puntos de recarga de vehículos eléctricos y las bombas de calor destinadas a sustituir los sistemas térmicos alimentados con gas. La electrificación de estos servicios provocó un aumento del consumo eléctrico en 2024 y 2025, aunque permitió reducir de forma mucho más significativa el consumo de combustibles fósiles y las emisiones globales del edificio, hasta la nulidad actual.

En 2025, las emisiones asociadas al funcionamiento energético del INEFC se habían reducido un 93% respecto al escenario inicial. Durante 2026, la eliminación del consumo de gas, la autoproducción fotovoltaica y la contratación de electricidad renovable respaldada mediante Garantías de Origen han permitido mantener, hasta la fecha, las emisiones operativas en cero. La previsión es cerrar el conjunto del año 2026 con este mismo resultado.

“El resultado no responde a una única gran actuación, sino a diez años de trabajo continuo, conocimiento del edificio y capacidad para adaptar cada intervención a las necesidades reales del centro. Mantener esta estrategia en una instalación pública y en pleno funcionamiento ha sido fundamental para alcanzar el objetivo”, señaló Francesc Ruiz Santos.

Una estrategia basada en datos, continuidad y reinversión

La experiencia del INEFC Barcelona demuestra que la descarbonización de un edificio existente no debe abordarse como una sucesión de actuaciones aisladas. La monitorización, la medición y verificación de los resultados y la gestión energética permanente permiten identificar prioridades, corregir desviaciones y reinvertir los ahorros obtenidos en nuevas mejoras.

“Descarbonizar no significa necesariamente consumir menos electricidad cada año. Cuando se electrifican la climatización, el agua caliente sanitaria o la movilidad, la demanda eléctrica puede aumentar, pero desaparece el consumo de combustibles fósiles y se reducen drásticamente las emisiones. Lo importante es analizar el comportamiento energético global del edificio”, afirmó Xavier Palacios Gubau.

La ponencia tuvo una recepción satisfactoria entre los profesionales asistentes al congreso y permitió compartir un caso real, cuantificado y replicable para otros edificios públicos, centros universitarios e instalaciones de elevada intensidad de uso.

El proyecto pone también de relieve la importancia de la colaboración entre los responsables del edificio, la ingeniería especializada y las instituciones públicas. La continuidad del equipo y el compromiso organizativo han permitido mantener una visión común durante una década y superar las dificultades administrativas y técnicas propias de un proceso de esta envergadura.

De las emisiones cero al edificio de energía positiva

La consecución de las emisiones operativas cero no representa el final del proyecto. La siguiente etapa prevé avanzar hacia un modelo de producción renovable compartida entre edificios públicos.

La Energètica, empresa pública de energía de la Generalitat de Catalunya, promueve el desarrollo de una instalación fotovoltaica compartida a través de la red. El proyecto permitirá distribuir energía renovable entre distintos edificios públicos próximos y avanzar hacia un modelo de comunidad energética pública.

Esta futura actuación plantea una instalación inicial de hasta 600 kW, con posibilidad de ampliación posterior, y permitirá que el INEFC Barcelona evolucione desde un edificio descarbonizado hacia un edificio de energía positiva, capaz de producir más energía renovable de la que consume y compartir parte de ella con otros equipamientos públicos.

“Alcanzar las emisiones cero es un hito, pero también un punto de partida. La siguiente fase permitirá ampliar la generación renovable y compartirla con otros edificios públicos, multiplicando el impacto ambiental y social de la inversión”, concluyeron los ponentes.

El caso presentado en iENER’26 confirma que la transición energética en la Administración pública es viable. Requiere tiempo, planificación, continuidad y colaboración, pero demuestra que las limitaciones propias del sector público no impiden alcanzar resultados medibles ni transformar profundamente el comportamiento energético de sus edificios.