Por mucho sol que se tome en julio y agosto, es probable que en noviembre ya se vuelva a estar en déficit.
Cada verano resurge la misma afirmación: “en verano se acumula vitamina D para todo el año”. Si la vitamina D se obtiene principalmente del sol y se pasan semanas al aire libre —en la playa, en la montaña o en terrazas—, parecería lógico pensar que el cuerpo puede guardar reservas suficientes. Sin embargo, esta creencia no es del todo precisa.
¿De dónde viene esta idea?
La vitamina D es una de las pocas que el cuerpo puede sintetizar por sí solo gracias a la exposición solar. Por ello, muchas personas asumen que durante los meses con más sol el cuerpo se abastece de esta vitamina y puede recurrir a esas reservas durante el resto del año. No obstante, hay un matiz importante: aunque puede almacenarse cierta cantidad, ni es suficiente ni dura tanto como se suele pensar.
Lo que realmente sucede en el organismo
Aunque durante el verano los niveles de vitamina D suelen aumentar, no siempre se alcanzan valores óptimos, ni siquiera en agosto. Las razones son diversas: el uso de protección solar (altamente recomendable), la evitación de las horas de mayor radiación y un estilo de vida predominantemente en interiores —oficinas, coches, gimnasios o domicilios—.
Además, para que la síntesis de vitamina D sea efectiva, se requiere una exposición directa de entre 15 y 20 minutos diarios, sin protección solar y en zonas amplias como brazos o piernas. Una práctica que pocas personas mantienen de forma constante, incluso durante las vacaciones.
A esto se suma el hecho de que las reservas acumuladas en verano se van consumiendo y degradando progresivamente durante el otoño e invierno. De hecho, para diciembre, muchas personas ya presentan niveles bajos, incluso habiendo pasado horas al sol durante el verano.
¿Por qué es importante la Vitamina D?
La vitamina D desempeña un papel fundamental en la absorción del calcio y en la salud de los huesos y dientes. Además, fortalece el sistema inmunológico, influye en el estado de ánimo y contribuye al buen funcionamiento muscular.
En España, diversos estudios apuntan a que hasta un 80% la población presenta niveles insuficientes en algún momento del año. Un dato significativo para el “país del sol”.
Entonces, ¿es necesario tomar un complemento alimenticio de vitamina D?
Aunque no todas las personas necesitan suplementación, son muchas más de lo que suele pensarse las que podrían beneficiarse de ella. Especialmente quienes pasan poco tiempo al aire libre, tienen más de 40 años o desarrollan su actividad principalmente en espacios cerrados. En estos casos, los complementos alimenticios de vitamina D pueden ser una opción eficaz, segura y fácil de integrar en el día a día. Eso sí, siempre conviene optar por productos de calidad y con formulaciones adecuadas.
Vitamina D de Aldous Bio
Los complementos alimenticios de Vitamina D3 y Vitamina D3 + K2 de Aldous Bio, la marca de complementos alimenticios más vendida de Internet, han sido formulados para favorecer una absorción óptima. Se presentan en formato de comprimido vegetal, sin aditivos innecesarios, y con la dosis recomendada para mantener niveles saludables sin riesgos.
La combinación de Vitamina D3 con K2 resulta adecuada para la mayoría de las personas: mientras que la D3 contribuye a la absorción del calcio, la K2 ayuda a dirigirlo correctamente hacia los huesos, evitando su depósito en arterias u otros tejidos. Por otro lado, la Vitamina D3 pura es una alternativa especialmente pensada para quienes no pueden consumir K2, como personas que siguen tratamientos anticoagulantes o con recomendaciones médicas específicas.
En definitiva: el sol ayuda, pero no basta. Y mantener niveles adecuados durante todo el año no tiene por qué ser complicado. La Vitamina D3 de Aldous Bio, con o sin K2, es una opción natural y eficaz. Disponible en aldousbio.com y plataformas como Amazon, El Corte Inglés, Herbolario Navarro, Naturitas o Promofarma.


